¿Por qué la mandolina y el violín hacen tan buena pareja?

¿Por qué la mandolina y el violín hacen tan buena pareja?

Muchos violinistas practican, o incluso dominan perfectamente la mandolina. ¿Conoce usted las sutiles diferencias entre estos dos instrumentos?

La mandolina y el violín parecen diferentes, la primera forma parte de la familia de instrumentos de cuerdas pulsadas, y el segundo pertenece a los de cuerdas frotadas. Aun así los dos poseen un gran número de similitudes. El conocimiento de uno os ayudará a progresar rápidamente en el aprendizaje del segundo. Además ambos instrumentos se asocian muy bien.

La mandolina puede realmente ayudarte a progresar con el violín y a mejorar enormemente en tus actuaciones y composiciones de violinista. Descubramos juntos como.

El origen de la mandolina

La mandolina es un instrumento musical de cuerda pulsada proveniente de Italia. Se trata de un pequeño laúd de mango corto que se utiliza en la música clásica, folclórica o tradicional. Está particularmente asociada con la canción napolitana y sus muchas serenatas. A aquella famosa imagen del caballero tocando y cantando su serenata para seducir a una joven dama…

La mandolina es, por lo tanto, un instrumento muy antiguo heredado del laúd. Ha existido en docenas de formas y tesituras diferentes. Al principio, presentaba líneas muy cercanas a las del laúd hasta evolucionar en su configuración actual. Experimentó su auge en el siglo XVIII con la mandolina napolitana, la cual se afina en quintas al igual que un violín. Uno de los signos de la popularidad de la mandolina, y de su asociación con el violín es que, en aquella época, Antonio Stradivari no solo fabricaba violines, sino también mandolinas.

Una mandolina y un violín eléctrico Line
Una mandolina
y un violín eléctrico Line

La mandolina se toca punteando las cuerdas con una púa, también conocida como plectro. Cuenta con 4 pares de cuerdas de metal equiparables a las del violín. Esto significa que tiene 2 cuerdas de Sol (G), 2 cuerdas de Re (D), 2 cuerdas de La (A) y finalmente 2 cuerdas Mi (E). Hablamos de pares de cuerdas porque “cada cuerda se encuentra duplicada”. Se colocan de dos en dos y se afinan juntas en la misma frecuencia.

Como la mandolina nunca ha sido realmente estandarizada en términos de dimensiones y formas, se le puede encontrar en varias formas.

Hoy en día, es frecuente encontrar mandolinas de respaldo redondo (mandolina napolitana) o de respaldo plano (mandolina Gibson).

En la música clásica, Vivaldi y Beethoven son dos de los principales compositores de conciertos para mandolina. Las sonatas para mandolina de Domenico Scarlatti también se citan muy a menudo. A continuación, se presenta un ejemplo con el Concierto para mandolina en Re mayor de Vivaldi con Julien Martineau en la mandolina, acompañado por la Orquesta Filarmónica de Radio France.

Vladimir Cosma, compositor de música para películas, habiendo también compuesto conciertos para mandolina, ha explicado en France Culture:

¿Por qué la mandolina? Yo también soy violinista. Existe un vínculo fundamental entre el violín y la mandolina. Se trata del mismo afinamiento entre las cuerdas. De hecho, la mandolina es un violín sin arco, que se toca pulsando las cuerdas. Como violinista, siempre me han atraído las cuerdas pulsadas. […] La mandolina es un instrumento en sí mismo, es un instrumento principal y autosuficiente. Forma parte de una rica familia de instrumentos que permite un repertorio vasto e interesante.

Son muchos los violinistas y mandolinistas que han practicado o practican estos dos instrumentos. Niccolò Paganini, el famoso compositor, violinista y guitarrista genovés, también se inició en la mandolina. El mandolinista francés Vincent Beer-Demander explica lo siguiente:

La mandolina es simple, responde a la lógica del violín, pero con las ventajas de la guitarra. Y no se tienen los problemas de precisión ya que se toca con púa. […] Es un instrumento fácil de aprender. Se pueden tocar fácilmente las melodías y disfrutarse muy rápidamente.

Diferencias y semejanzas entre un violín y una mandolina

Estructuras físicas

El tamaño y el peso de la mandolina y el violín son casi similares. La mandolina tiene un tamaño ligeramente mayor y, por lo tanto, es ligeramente más pesada.

El violín clásico tiene aberturas acústicas llamadas “efes” que son más modernas, al igual que la mandolina Gibson tipo F, mientras que la mandolina napolitana tiene una gran abertura acústica central ovalada. Los antepasados del violín, como el rabel, tenían aberturas acústicas más simples. Por lo tanto, inicialmente contaban con círculos simples, posteriormente semicírculos, hasta que obtuvieron la compleja forma de las “efes”.

El mástil y el diapasón no son idénticos. La mandolina tiene un mástil y un diapasón perfectamente planos, mientras que el violín tiene un mástil y un diapasón curvados.

Por otro lado, ambos instrumentos tienen un puente que se posiciona sin más sobre el cuerpo del instrumento. Permanece en su lugar gracias a la tensión de las cuerdas.

Diferencias y semejanzas entre un violín y una mandolina
Diferencias y semejanzas entre un violín y una mandolina

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La tesitura

Ambos instrumentos utilizan la misma tesitura: G, D, A, E. Pero no poseen el mismo número de cuerdas. El violín usa 4 cuerdas, y la mandolina tiene en realidad 8. Están agrupadas y duplicadas, y se afinan por parejas. De modo que en una mandolina existen dos cuerdas en cada posición. Esta variación es en parte responsable por la diferencia de sonido entre los dos instrumentos.

La mandolina es uno de los predecesores del laúd, pero al final se inclinó más hacia el violín. De hecho, la mandolina actual se estandarizó al mismo tiempo que el violín fue reconocido como instrumento solista, lo que influyó en gran medida en su evolución.

Los trastes

La mandolina tiene trastes, mientras que el violín no tiene ninguno (excepto en casos especiales). Con los trastes, es más fácil encontrar cada acorde, especialmente si se trata de las posiciones más complejas. A un violinista le parecerá muy extraño tener que referirse a los trastes, pero éstos facilitan el aprendizaje de cualquier instrumento. Los trastes son un auténtico punto de referencia.

Nuestro embajador Jonathan H. Warren también toca la mandolina. Toca ambos instrumentos en el escenario, cambiando de uno a otro sin ninguna dificultad.

Repertorios y métodos

El violín se asocia frecuentemente con repertorios propios de la música clásica. Sin embargo, es utilizado en todos los estilos de música. Se trata de un atajo rápido que se utiliza con demasiada frecuencia en el caso de los instrumentos de cuerda frotada. Es común encontrar la mandolina en la música barroca, country, folklórica, tradicional, etc. Además, ambos instrumentos suelen combinarse en estilos musicales como el folk irlandés, el country, el bluegrass, el jazz, etc.

Imposible no mencionar a Chris Thile, quien es un gran mandolinista estadounidense, integrante de las bandas de bluegrass Nickel Creek y Punch Brothers, ganadoras de premios Grammy. También toca como solista de mandolina junto con orquestas o acompañado por varios músicos para estilos de música contemporánea.

A continuación encontrará un vídeo de una presentación de Chris Thile y Brad Mehldau titulada Scarlet Town, perteneciente a su álbum homónimo en dúo, publicado en 2017.

Los primeros métodos y piezas musicales que se conocen para mandolina, datan del siglo XVII. Y en ese entonces, la mayoría de ellos eran métodos para pasar del violín a la mandolina, como el Método razonado para pasar del Violín a la Mandolina escrito por Gabriel Leone.

Cuando la mandolina optó por afinar en quintas, el violín era el instrumento estrella, así que se usaba como referencia. Como resultado, surgieron docenas de métodos que detallan la transición de las técnicas con arco a las técnicas con púa. Y las obras compuestas para violín fueron adaptadas en versiones para mandolina. Fue durante este período que se desarrollaron técnicas de interpretación específicas para la mandolina, tales como el trémolo.

El arco y las técnicas de ejecución

¡El arco es el elemento clave para el sonido del violín! No tiene ninguna utilidad en la mandolina, ya que se toca pulsando las cuerdas con una púa. Como resultado, muchas de las técnicas y sonidos característicos de los arcos desaparecerán en la mandolina. Al respecto, Chris Thile le dijo a Laurie Niles, para violinist.com:

Tiene el doble de cuerdas que un violín y la mitad de capacidad sonora. Sin embargo, es un pequeño y divertido instrumento.

La reducción de la capacidad sonora se debe en gran medida a la no utilización del arco. Esta herramienta, tan difícil de manejar, es la base de la gran diversidad sonora de los violines. Con una mandolina, el sonido se produce con una púa (o plectro) utilizando la mano derecha. Por lo tanto, las posibilidades de sonido son menores.

¡Con una mandolina, despídase de las notas largas duraderas que se producen con el vaivén del arco! Sólo se puede tratar de hacerlas duraderas abusando de las técnicas de trémolo. Es por eso que los compositores han sustituido aquellas largas notas del violín por repeticiones de notas, tocadas con un ritmo particular. A continuación, se muestra un ejemplo con el Concierto para Mandolina en Do mayor de Antonio Vivaldi, interpretado por Avi Avital en la mandolina, y acompañado por la Orquesta Barroca de Venecia.

El trémolo también permite tocar una variada paleta de sonidos. Con una mandolina, la técnica del trémolo puede generar sonidos muy suaves o muy potentes.
Cuando se tocan las cuerdas solamente con la púa, la nota se atenúa bastante rápido. Y esto es incluso más notorio en las posiciones más agudas. La cuerda más grave suele tener más resonancia, pero lógicamente, también se atenúa en un corto período de tiempo. El trémolo puede ser usado para generar una graduación sonora que comienza con una nota bastante suave y débil, hasta que gradualmente se vuelva muy presente y poderoso.

Todas las técnicas rítmicas realizadas con un arco, como el chop, se pueden interpretar fácilmente con una mandolina. Le invitamos a leer el artículo How to groove with a bow?, escrito por dos especialistas del chop: Jonathan H. Warren y Tracy Silverman. Además, en el artículo, Jonathan explica muy claramente que este tipo de técnica aplicada al violín se inspira en gran medida de las mandolinas y las guitarras.

En la mandolina, también usamos la técnica del tapping, también practicada en la guitarra. Ésta consiste en realizar patrones de golpeteo con la mano derecha, mientras que la mano izquierda realiza posiciones de acordes.

También se puede abusar de los slaps y del slide para obtener nuevos sonidos. De hecho, las técnicas de guitarra y las herramientas para producir nuevos sonidos (capotraste, slide, etc.) se pueden utilizar en la mandolina.

¿Por qué la mayoría de los violinistas prueban tocar la mandolina?

Todas las similitudes mencionadas anteriormente han sido el origen de esto. Existe tanta concordancia entre estos dos instrumentos que el paso de uno a otro resulta muy fácil.

La transición del violín a la mandolina es mucho más fácil debido a que las técnicas relacionadas con el arco no se aplican a la mandolina. Si se hace a la inversa, al mandolinista le tomará tiempo dominar los movimientos del arco de un violín. Asimismo, tendrá que buscar las posiciones de las notas sin utilizar los trastes.

¿Qué violinista no ha colocado su violín como una guitarra sobre su vientre para encontrar algunas notas y melodías? ¡Este es un gesto natural de todo violinista! Pero si, en esta posición, se reemplaza el violín por una mandolina, se está listo para tocar el nuevo instrumento.

Cuando un violinista toma una mandolina en sus manos, su primera reacción suele ser la de darse cuenta de la facilidad con que su mano izquierda encuentra su posición en el mástil. Por otro lado, si el violinista nunca ha tocado una guitarra antes, quedará un poco confundido ante los movimientos de la mano derecha (y la desaparición del arco).

El hecho de que el violín y la mandolina usen la misma tesitura brinda una gran facilidad de ejecución. Los dedos de la mano izquierda encontrarán naturalmente su posición en el diapasón. Por supuesto, nada se conquista en el primer intento. Al igual que cuando se cambia de un violín de 4 cuerdas a uno de 5 cuerdas, habrá que encontrar o identificar algunos puntos de referencia y otras sensaciones para poder ajustar la forma de tocar y la técnica.

La frustración que experimenta cualquier instrumentista que empieza a tocar un nuevo instrumento será menor para un violinista que empieza a tocar la mandolina. Gracias a sus conocimientos en violín, cualquier violinista puede encontrarse rápidamente tocando melodías con una mandolina.

Tocar la mandolina también puede ayudar a un violinista principiante a memorizar las posiciones de la mano izquierda para el violín. La presencia de los trastes facilita la identificación de las posiciones, las cuales serán más fáciles de reproducir más tarde en el violín.

En serio, si usted es violinista, ¡aventúrese! Seguramente su técnica como violinista le simplificará el aprendizaje de la mandolina.

Consejos y trucos para empezar, por Jonathan

Jonathan siempre ha sido violinista, y eligió empezar a aprender la mandolina muchos años después de haber estudiado el violín. Estos son algunos de los aspectos que observó cuando empezó a tocar la mandolina, y unos cuantos consejos que le ayudarán a progresar rápidamente.

Dominar el movimiento que se hace con la púa

Cuando empezó por primera vez a tocar, notó que tenía problemas para usar la púa correctamente sobre las cuerdas. Tenía constantemente la impresión de fallar al realizar el movimiento de la púa con la mano derecha, especialmente cuando rebasaba un cierto tempo. Tenía la necesidad de observar el movimiento de su mano derecha para encontrar el punto correcto. Jonathan aconseja utilizar los dedos de la mano derecha que no sostienen la púa para tocar el cuerpo del instrumento mientras se está tocando, esto le permitirá identificar la posición de su mano en relación con la mandolina y por lo tanto con las cuerdas. Para ello utiliza como punto de referencia el golpeador, que es la lámina de carey o de madera dura que evita que el instrumento se dañe a causa de los golpes de la púa.

Adaptarse a las cuerdas

La primera adaptación tiene que ver con el tipo de cuerda y los pares de cuerdas. En primer lugar, las cuerdas ofrecen una sensación al tacto significativamente diferente, lo que puede incomodar a algunos violinistas. Luego, al tener dos cuerdas en cada posición, los dedos de la mano izquierda deberán adquirir el hábito de presionar ambas cuerdas. El conocer las posiciones de la mano izquierda en el violín le facilitará el aprendizaje. Y, la presencia de los trastes también ayuda mucho en la identificación de cada posición. Sin embargo, tomará un poco de tiempo para presionar en el lugar correcto (no en el traste, de lo contrario el sonido será apagado y apenas perceptible).

Concentrarse en una secuencia rítmica

Jonathan notó, que, al principio, siempre se tiende a limitarse a un simple patrón rítmico que consiste en pulsar las cuerdas en una sola dirección (generalmente cuando la mano derecha baja). Pero, tan pronto como usted se sienta un poco más cómodo, y necesite tocar más rápido, deberá adaptar este movimiento. Jonathan sugiere permanecer dentro de la misma secuencia rítmica manteniendo el mismo movimiento, pero yendo de abajo hacia arriba de manera regular. Dejando así que la púa toque las cuerdas sólo cuando coincida con el ritmo que usted está tratando de acompañar.

Es distinto a tocar el violín con un arco. En el violín, y de manera general, si una nota se toca con un movimiento de arco descendente, la siguiente nota corresponderá a un movimiento de arco ascendente.

Esta forma de tocar la mandolina debe asociarse con la forma de tocar la guitarra. Es mucho más dinámico porque cada nota se tocará naturalmente con el ritmo. Además, también le ayudará a mejorar su técnica como violinista (lea el artículo de Jonathan sobre este tema).

Abusar del trémolo

Para obtener notas largas y sostenidas, todas aquellas que son tan simples de hacer con un arco, Jonathan aconseja usar el trémolo y cualquier otro medio creativo para poder insertar más notas.

La percepción del sonido en el espacio

La percepción del sonido que se toca también puede ser confusa. El violinista está acostumbrado a escuchar el sonido de forma clara y directa. Su oído está pegado a la caja de resonancia de su violín. Sin embargo, con una mandolina, percibirá el sonido de una forma más aérea, distante y lejana. Esto cambiará su forma de tocar según el espacio que lo rodea.

No duden en seguir a Jonathan desde su canal de Youtube. Publica regularmente vídeos que os permitirán descubrir y aprender nuevas técnicas de violinista, de forma lúdica y profesional.

¿Qué mandolina debo elegir?

La mandolina napolitana

La mandolina napolitana apareció a mediados del siglo XVIII. Posee una caja de resonancia muy curvada y la abertura acústica (o la boca) de la tapa armónica es de forma ovalada.

Su mástil es más estrecho que el de los otros modelos que se mencionan más adelante. Esta mandolina es actualmente la más común y la más usada en la música barroca.

mandolina napolitana
Una mandolina napolitana

Mandolinas Gibson tipo A y F

Estas dos mandolinas son una evolución de la mandolina tradicional napolitana. Nacieron en el siglo XX en los Estados Unidos. Su creación se le atribuye a Orville Gibson, el fundador de la compañía Gibson, quien se inspiró directamente en la fabricación de instrumentos de cuerda frotada.

Utilizadas principalmente en el bluegrass y la música country, estas dos mandolinas cuentan con una caja de resonancia ligeramente arqueada y tienen un cuerpo casi plano. Sus mástiles son un poco más anchos que los de las mandolinas tradicionales napolitanas.

Mientras que la mandolina Gibson tipo F cuenta con “efes” como las del violín, el modelo Gibson tipo A conserva la abertura acústica ovalada que se ubica bajo las cuerdas al estilo de la mandolina napolitana.

Cada una tiene su propia forma. La mandolina tipo A es una evolución de la forma de pera bastante elongada y redondeada que se utiliza en la mandolina napolitana. Las formas iniciales han sido alargadas a lo ancho y adoptan el aspecto de una almendra.

El diseño de la tipo F no tiene nada que ver con la mandolina napolitana. Estas curvas se han convertido en una referencia en la fabricación de mandolinas. Algunas personas afirman que las dos puntas situadas en la parte inferior del cuerpo habrían sido introducidas por Gibson para ayudar a que el instrumento se mantuviera sobre el cuerpo del músico.

Mandolinas Gibson tipo A y F
Mandolinas Gibson tipo A y F

Desde entonces, estas evoluciones de las formas han sido adoptadas por muchos luthiers y forman parte de la oferta actual. El diseño de la F y la A se mezcla incluso en algunas ocasiones. De hecho, ahora existen en el mercado modelos con las formas de la Tipo A pero con las efes de la Tipo F.

La Mandola

Es el equivalente a la viola en la familia de los instrumentos de cuerda frotada. Su tesitura cambia y se vuelve: Do (C), Sol (G), Re (D), La (A) (de la más grave a la más aguda).

El Mandocello (o Mandolonchelo)

Se afina una octava más abajo que la mandola. Como ya lo habrá descubierto, es el equivalente al violonchelo en un cuarteto de cuerdas frotadas.

Las mandolinas eléctricas

Como su nombre lo indica, no son acústicas sino eléctricas. Ya no cuentan con una caja de resonancia, sino con un cuerpo sólido conectado a una pastilla que permite la transcripción de las ondas sonoras.

Mandolinas tradicionales y otros instrumentos afines

Existen docenas de ellos y sería imposible enumerar todos los instrumentos en este artículo ya que muchos países y regiones del mundo han adoptado y adaptado la mandolina. Así pues, podemos encontrar el mandole argelino, la cetera (Córcega), la bandurria (España), el banjolín (Estados Unidos), la mandolina irlandesa, el saz o baglmá (Turquía), el buzuki (Grecia), el bandolín (Portugal, Brasil), etc. Estos instrumentos, muchas veces, son poco conocidos por el público en general, ya que se tocan casi exclusivamente en zonas geográficas determinadas.

Imagenes y referencias: France Culture, violinist.com, Wikipedia, France Musique, Jonathan H. Warren, fabricantes de mandolinas.